Hace ocho años tuve una experiencia de interrupción de embarazo, en ese entonces tenía 20 años, estudiaba en la facultad de comunicaciones de la UNCP de Huancayo. Ese año fue muy complicado para mi porque mi abuela había sufrido un accidente y estaba hospitalizada y mi madre a raíz del accidente le dio presión alta emotiva.
Yo llevaba una relación con un compañero de la facultad, ambos sólo estudiábamos, no teníamos ingreso alguno.
Todo empezó un setiembre del 2001, presentaba un retraso de dos semanas, lo cual me hizo pensar en un posible embarazo porque mis retrasos sólo eran de dos o tres días, estaba muy nerviosa, no sabía qué hacer, entonces hablé con mis mejores amigas, me preguntaron qué iba hacer si salía positivo, desde un comienzo sabía qué iba hacer, no lo pensé ni dos veces - no quería tenerlo- y no influyó, nisiquiera, once años de formación en un colegio religioso.
Mientras los días pasaban para mi era un pesar porque sentía que era más riesgoso, fui a una Botica de mi ciudad (Jauja) que me daba confianza, le dije que quería hacerme la prueba de embarazo por orina, los análisis tardaron un día, cuando recibí los resultados quería desplomarme, el mundo se me vino encima, me dije -qué voy hacer- no tenía dinero y menos mi novio, hablé con él y me dijo que vendría a verme. Después de conversar, él terminó la conversación diciendo "Yo te apoyo en lo que decidas", categóricamente le dije que no lo quería tener, tenerlo significaba arruinarme, además la relación no pasaba por su mejor momento. Cuando hablamos, sacamos una conclusión, tenía que contarle a mi madre, ella era la única que podía ayudarme.
Tomé valor y le conté en la puerta del hospital, al comienzo le era inconcebible, en principio porque ya no era virgen y eso le afectó, me dijo que quería hablar con mi novio, le dije que no había problema, pero antes le dije que - no quería tenerlo- ya lo había decidido. Mi novio llegó en la tarde a casa, ambos estábamos muy nerviosos y le contamos lo que había pasado, mi madre rompió a llorar, lo único lo que reiteré fue que no lo tendría (por mi cabeza pasaron muchas alternativas, en caso ella no aceptaba ayudarnos) Hasta que me dijo que hablaría con un ginecólogo que ella conocía, la noticia me alivió y quedamos que le devolveríamos el dinero, lo cual no fue posible porque ninguno trabajaba.
El día llegó, ese día falté a la universidad, mi madre me acompañó al consultorio, el ginecólogo me hizo varias preguntas y me dio algunas recomendaciones en adelante, me puso anestecia local y me hice la interrupción, no me acordaba de nada. Cuando desperté el médico me echó una broma, reí, luego mi madre me recogió y nos fuimos a casa. Descansé, el novio llamó para preguntar como anadaba; poco después la relación terminó. Y nunca me arrepentí de mi decisión, claro, no hubiese sido posible si mi madre no me hubiese apoyado.
Carla
28 años
domingo, 13 de junio de 2010
martes, 15 de diciembre de 2009
Micaela
Supongo que mi historia es como la de cualquier otra.
Salí embarazada a los 21 hace cuatro años, después de una noche de juerga en la que me encontré con un chico de la universidad que siempre me había gustado. Nos conocíamos desde hacía casi un año y nunca había pasado nada, aunque conversábamos y jileabamos.
Fue una irresponsabilidad de parte de los dos, a los 21 crees que nada de toca y que nada te puede pasar. Pensé que no estaba ovulando y que no pasaría nada...
Como mis reglas siempre han sido inconstantes, no me di cuenta sino hasta siete semanas después que no menstruaba.
Creo que soy el caso por el que no quieren legalizar el aborto. A mi no me violaron y mi bebé no parecía sufrir de ninguna enfermedad o deformidad. Pero de pronto me vi a los 21 años, embarazada de un chico con el que había hablado un par de veces desde esa noche (y me había dejado claro que no pasaba nada más entre los dos), a la mitad de mi carrera, sin plata, sin trabajo y aterrada. La verdad es que nunca sabes qué harías en una situación así, hasta que lo estás. Nunca me interesaron los derechos de la mujer, nunca defendí el aborto, siempre pensé que las chicas que abortaban eran putas que tiraban con quien sea. Nunca creí que estaría en esa situación. No era más movida que mis amigas, ni más promiscua, ni más irresponsable. Fue una metida de pata, una noche con un chico que me parecía guapísimo.
Nunca le conté a nadie más que a mis dos mejores amigas que me prestaron la plata para la operación. Ellas se encargaron de averiguar a donde tenía que ir, de acompañarme y llevarme y les debo la vida por eso. Fui de noche y tuve suerte de tratar con un buen doctor que me explicó lo que sucedería y nunca me hizo sentir mal. La operación fue rápida y al día siguiente estaba de nuevo en casa. Nunca se lo volví a mencionar a nadie. Me moría de verguenza y hasta de miedo de terminar en la carcel por contarle a alguien lo que hice.
Cuando pienso en eso se que tomé la decisión correcta. ¿Qué haría ahora con un niño? Terminé mi carrera, trabajo y un día podré darle a un bebé todo lo que se merece. Cariño, tiempo, comodidades, educación y mi propia experiencia. No me arrepiento de esa decisión, pero sí de las que tomé (o dejé de tomar) antes que llevaron a eso. Me hubiese gustado encontrar una página como esta o un lugar a donde ir en ese momento, nunca me he vuelto a sentir tan asustada y sola como entonces. Hubiese sido bueno saber que otras chicas como yo, que viven con sus papás, van a clases, salen con sus amigos, hacen deporte, también habían pasado por la misma experiencia.
Salí embarazada a los 21 hace cuatro años, después de una noche de juerga en la que me encontré con un chico de la universidad que siempre me había gustado. Nos conocíamos desde hacía casi un año y nunca había pasado nada, aunque conversábamos y jileabamos.
Fue una irresponsabilidad de parte de los dos, a los 21 crees que nada de toca y que nada te puede pasar. Pensé que no estaba ovulando y que no pasaría nada...
Como mis reglas siempre han sido inconstantes, no me di cuenta sino hasta siete semanas después que no menstruaba.
Creo que soy el caso por el que no quieren legalizar el aborto. A mi no me violaron y mi bebé no parecía sufrir de ninguna enfermedad o deformidad. Pero de pronto me vi a los 21 años, embarazada de un chico con el que había hablado un par de veces desde esa noche (y me había dejado claro que no pasaba nada más entre los dos), a la mitad de mi carrera, sin plata, sin trabajo y aterrada. La verdad es que nunca sabes qué harías en una situación así, hasta que lo estás. Nunca me interesaron los derechos de la mujer, nunca defendí el aborto, siempre pensé que las chicas que abortaban eran putas que tiraban con quien sea. Nunca creí que estaría en esa situación. No era más movida que mis amigas, ni más promiscua, ni más irresponsable. Fue una metida de pata, una noche con un chico que me parecía guapísimo.
Nunca le conté a nadie más que a mis dos mejores amigas que me prestaron la plata para la operación. Ellas se encargaron de averiguar a donde tenía que ir, de acompañarme y llevarme y les debo la vida por eso. Fui de noche y tuve suerte de tratar con un buen doctor que me explicó lo que sucedería y nunca me hizo sentir mal. La operación fue rápida y al día siguiente estaba de nuevo en casa. Nunca se lo volví a mencionar a nadie. Me moría de verguenza y hasta de miedo de terminar en la carcel por contarle a alguien lo que hice.
Cuando pienso en eso se que tomé la decisión correcta. ¿Qué haría ahora con un niño? Terminé mi carrera, trabajo y un día podré darle a un bebé todo lo que se merece. Cariño, tiempo, comodidades, educación y mi propia experiencia. No me arrepiento de esa decisión, pero sí de las que tomé (o dejé de tomar) antes que llevaron a eso. Me hubiese gustado encontrar una página como esta o un lugar a donde ir en ese momento, nunca me he vuelto a sentir tan asustada y sola como entonces. Hubiese sido bueno saber que otras chicas como yo, que viven con sus papás, van a clases, salen con sus amigos, hacen deporte, también habían pasado por la misma experiencia.
lunes, 14 de diciembre de 2009
¿Quienes somos? ¿En qué creemos? ¿Cómo puedes participar?
En nuestro país son miles las mujeres que han abortado: algunas en la clandestinidad y en manos de personas no calificadas, otras en cómodas clínicas y con la seguridad de su ginecólogo usual.
Sin embargo, debido a la ilegalidad del aborto en el Perú, existen muy pocos espacios para que estas mujeres puedan compartir sus experiencias sin miedo ni culpa. La mayoría de nosotras callamos y no compartimos nuestra experiencia con otros que puedan entendernos o siquiera escucharnos. Aquellas que se ven enfrentadas a la decisión de si abortar o continuar con un embarazo, no saben qué esperar, debido al silencio y al tabú que existe sobre el tema.
¿Quienes somos?
Somos mujeres como cualquier otra. Nos rehusamos a ser encasilladas o catalogadas debido a que decidimos abortar, no somos ni mejores ni peores que nadie.
¿En qué creemos?
Creemos en la autonomía de la mujer, en nuestro derecho no solo a decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida, sino a recibir información y ayuda en nuestra toma de decisiones.
¿Qué queremos?
Queremos humanizar la discusión del aborto. Más allá de las posturas personales de cada uno, el aborto es una realidad tanto en nuestro país como en el resto del mundo. No buscamos "cambiar a nadie de bando", tan solo esperamos demostrar que son mujeres como tú, como tu hermana, como tu hija, como tu amiga o tu compañera de trabajo, quienes deciden abortar. No tienen un perfil definido, no son "chicas alborotadas" o feministas, vienen de toda clase social, credo religioso, raza, edad y convicción política.
¿Cómo puedes participar?
Debido a la clandestinidad en que se dan los abortos en nuestro país, la mayoría de mujeres pasan por esta experiencia en silencio, sintiendo miedo y verguenza. Muchas veces lo único que necesitamos es saber que otra persona pasó por lo mismo para no sentirnos tan solas y asustadas.
Cuéntanos tu historia. Si nunca pudiste hablar, si siempre callaste con verguenza, dilo ahora en paz.
Proponemos crear un espacio donde mujeres puedan compartir su historia, tanto como experiencia de liberación personal, como para servir de ayuda a otras que atraviesan una experiencia similar.
Envíanos tu experiencia al Inbox de Yo Aborté en el Facebook o al mail: yo-aborte@hotmail.es
Puedes escoger cómo deseas que se publique tu historia. Puede aparecer con tu nombre completo, tu primer nombre o con un seudónimo. Tu información personal NUNCA será revelada a otros, a menos que tú específicamente lo requieras.
*** IMPORTANTE ***
No pretendemos participar activamente del debate respecto a la despenalización del aborto, aunque creemos firmemente en esta. Lo que buscamos es generar un espacio seguro donde mujeres como tú puedan compartir su experiencia. Queremos generar un espacio humano, que trascienda los lugares ya comunes y archiconocidos del debate; más allá de los argumentos políticos, hay historias de vida. Esperamos que estas encuentren aquí un lugar seguro donde expresarse.
Sin embargo, debido a la ilegalidad del aborto en el Perú, existen muy pocos espacios para que estas mujeres puedan compartir sus experiencias sin miedo ni culpa. La mayoría de nosotras callamos y no compartimos nuestra experiencia con otros que puedan entendernos o siquiera escucharnos. Aquellas que se ven enfrentadas a la decisión de si abortar o continuar con un embarazo, no saben qué esperar, debido al silencio y al tabú que existe sobre el tema.
¿Quienes somos?
Somos mujeres como cualquier otra. Nos rehusamos a ser encasilladas o catalogadas debido a que decidimos abortar, no somos ni mejores ni peores que nadie.
¿En qué creemos?
Creemos en la autonomía de la mujer, en nuestro derecho no solo a decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida, sino a recibir información y ayuda en nuestra toma de decisiones.
¿Qué queremos?
Queremos humanizar la discusión del aborto. Más allá de las posturas personales de cada uno, el aborto es una realidad tanto en nuestro país como en el resto del mundo. No buscamos "cambiar a nadie de bando", tan solo esperamos demostrar que son mujeres como tú, como tu hermana, como tu hija, como tu amiga o tu compañera de trabajo, quienes deciden abortar. No tienen un perfil definido, no son "chicas alborotadas" o feministas, vienen de toda clase social, credo religioso, raza, edad y convicción política.
¿Cómo puedes participar?
Debido a la clandestinidad en que se dan los abortos en nuestro país, la mayoría de mujeres pasan por esta experiencia en silencio, sintiendo miedo y verguenza. Muchas veces lo único que necesitamos es saber que otra persona pasó por lo mismo para no sentirnos tan solas y asustadas.
Cuéntanos tu historia. Si nunca pudiste hablar, si siempre callaste con verguenza, dilo ahora en paz.
Proponemos crear un espacio donde mujeres puedan compartir su historia, tanto como experiencia de liberación personal, como para servir de ayuda a otras que atraviesan una experiencia similar.
Envíanos tu experiencia al Inbox de Yo Aborté en el Facebook o al mail: yo-aborte@hotmail.es
Puedes escoger cómo deseas que se publique tu historia. Puede aparecer con tu nombre completo, tu primer nombre o con un seudónimo. Tu información personal NUNCA será revelada a otros, a menos que tú específicamente lo requieras.
*** IMPORTANTE ***
No pretendemos participar activamente del debate respecto a la despenalización del aborto, aunque creemos firmemente en esta. Lo que buscamos es generar un espacio seguro donde mujeres como tú puedan compartir su experiencia. Queremos generar un espacio humano, que trascienda los lugares ya comunes y archiconocidos del debate; más allá de los argumentos políticos, hay historias de vida. Esperamos que estas encuentren aquí un lugar seguro donde expresarse.
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